Guía
¿Para qué sirve el protector solar y cómo elegirlo?
El protector solar protege la piel de los rayos ultravioleta (UV) del sol. Además de prevenir las quemaduras, es la herramienta más potente para reducir las manchas, el envejecimiento prematuro y el riesgo de cáncer de piel; por eso usar protector solar cada mañana es casi la única recomendación en la que coinciden todos los dermatólogos.
Su lugar en la rutina
- Limpiar
- Equilibrar
- Tratar
- Hidratar
- Proteger
¿Qué significan UVA, UVB y SPF?
A la piel llegan dos tipos de rayos ultravioleta del sol. Los UVB afectan a la capa superior de la piel y son los principales responsables de las quemaduras. Los UVA penetran más profundamente y atraviesan las nubes y los cristales; son decisivos en las manchas, las arrugas y la pérdida de elasticidad. Ambos aumentan el riesgo de cáncer de piel.
El SPF (factor de protección solar) solo indica la protección frente a los UVB. En condiciones de laboratorio, un SPF 30 filtra alrededor del 97 % de los rayos UVB y un SPF 50 alrededor del 98 %. La diferencia parece pequeña, pero es relevante en cuanto a la radiación que llega a la piel; además, como en la vida real casi nadie aplica suficiente cantidad, un SPF más alto da un margen de seguridad.
¿Cómo saber si protege frente a los UVA?
Mira siempre la protección UVA junto al SPF en la etiqueta. En los productos que se venden en Europa, las letras "UVA" dentro de un círculo indican que la protección UVA es al menos un tercio del SPF. Los productos asiáticos usan el sistema PA: PA+ es la protección UVA más baja y PA++++ la más alta. En Estados Unidos se busca la indicación "broad spectrum" (amplio espectro).
- SPF 30 o más: el mínimo para el uso diario
- SPF 50 o más: si pasas muchas horas al aire libre, tiendes a mancharte o usas retinol y ácidos
- El logotipo UVA en un círculo, PA+++ / PA++++ o la indicación "broad spectrum"
- Fórmulas con color para manchas y melasma: sus óxidos de hierro también protegen de la luz visible
¿Mineral o químico?
Los filtros de los protectores solares se dividen en dos grupos. Los minerales (inorgánicos) son el óxido de zinc y el dióxido de titanio; se prefieren a menudo para pieles sensibles y bebés, pero pueden dejar un tono blanquecino, sobre todo en pieles oscuras. Los químicos (orgánicos) dan texturas más ligeras y transparentes; la mayoría de los protectores actuales combinan ambos grupos.
Lo importante no es cuál es mejor sobre el papel, sino cuál te pondrás a gusto cada día. Un protector que evitas usar no protege, por muy bueno que parezca.
Cómo elegirlo según tu tipo de piel
La textura es el factor que más influye en que uses el protector solar a diario.
- Piel grasa y con tendencia acneica: geles, fluidos o acabados mate con la indicación "no comedogénico"
- Piel seca: texturas crema con ingredientes hidratantes como glicerina, ceramidas o escualano
- Piel sensible y rosácea: fórmulas sin perfume, con poco alcohol y principalmente minerales
- Manchas y melasma: SPF 50+, alta protección UVA y, si es posible, fórmula con color
- Deporte y playa: productos resistentes al agua; aun así, reaplícalo después de secarte con la toalla
Cantidad correcta y aplicación
El SPF de la etiqueta se mide aplicando 2 miligramos por centímetro cuadrado. Para la cara y el cuello, eso equivale aproximadamente a un cuarto de cucharadita, o en la práctica a dos tiras de producto a lo largo de los dedos índice y corazón. Si aplicas la mitad, la protección real baja considerablemente.
Aplica el protector solar como último paso de la rutina de mañana, después de la crema hidratante y antes del maquillaje. No olvides las orejas, el cuello, la nuca y el dorso de las manos. Al aire libre, reaplícalo aproximadamente cada dos horas y enseguida después de nadar, sudar o secarte con la toalla.
Los polvos compactos o los sprays con SPF son prácticos para reaplicar sobre el maquillaje, pero por sí solos no aportan suficiente producto y no sustituyen la aplicación de la mañana.
Errores comunes
- No usarlo en días nublados o en invierno: los UVA no entienden de estaciones ni de nubes
- Confiar en el SPF de la base de maquillaje o de la crema hidratante: de esos productos nunca se aplica suficiente
- Pasar todo el día al aire libre con una sola aplicación matinal
- Usar el producto del verano pasado que ha estado al calor o que ha caducado
- Considerar un SPF alto como permiso para estar más tiempo al sol
Preguntas frecuentes
¿Necesito protector solar en casa o en la oficina?
Sí, si pasas mucho tiempo junto a una ventana, porque los rayos UVA atraviesan el cristal. Si estás todo el día en interior y lejos de las ventanas, la aplicación de la mañana suele ser suficiente.
¿SPF 50 o SPF 30?
Para la vida diaria en la ciudad, un SPF 30 es suficiente para la mayoría. Elige SPF 50 si pasas muchas horas al aire libre, tiendes a mancharte o usas productos que sensibilizan la piel, como el retinol y los ácidos.
¿El protector solar puede provocar granos?
Las fórmulas densas y grasas pueden dar problemas en pieles con tendencia acneica. Prueba texturas gel o fluidas con la indicación "no comedogénico" y retira bien el protector por la noche; en pieles grasas funciona muy bien la doble limpieza.
¿Cuándo hay que aplicar el protector solar?
Unos minutos antes de salir, como último paso de la rutina de mañana. Con los filtros químicos se suele recomendar aplicarlo unos 15 minutos antes de salir.
¿Pueden usar protector solar los bebés?
En bebés menores de seis meses se recomienda protegerlos con sombra, gorro y ropa en lugar de protector solar. Para niños mayores, elige productos minerales fabricados para bebés y niños; si tienes dudas, consulta al pediatra.
Este artículo es solo informativo y no constituye consejo médico. Si tienes una enfermedad de la piel, estás embarazada o tomas medicación habitual, consulta a tu dermatólogo o farmacéutico antes de empezar un producto nuevo.
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